¿Por qué intentar controlar la ansiedad a la fuerza suele empeorarla? Cuando experimentamos síntomas de ansiedad, nuestra respuesta natural es luchar con esa sensación o intentar eliminarla rápidamente.
Sin embargo, al realizar este intento de control, le enviamos un mensaje equivocado a nuestro cerebro y a nuestra amígdala: confirmamos que estamos frente a una amenaza. Esto vuelve a reforzar la sensación de peligro y hace que el malestar físico y mental aumente.
La ansiedad es como un invitado no deseado que intentamos mantener fuera de nuestra casa. Usamos todas nuestras fuerzas para no dejarlo entrar, pensando que así evitaremos el malestar. Pero, en realidad, el mismo esfuerzo de mantener esa puerta cerrada nos agota y empeora la situación.
En pocas palabras: cuanto más intentamos apagar o controlar la ansiedad, más la alimentamos.
Terapia ACT para la ansiedad: Cambiar la lucha por el espacio
Desde la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), el objetivo no es simplemente resignarse, sino cambiar profundamente la relación que tenemos con la ansiedad.
En lugar de pelear contra tus propias emociones, este enfoque psicológico propone dos cambios fundamentales:
- Abrir la puerta: En lugar de tratar de bloquear la incomodidad, gastando tu energía y aumentando el nerviosismo, te invitamos a acercarte a la idea de dejarla estar, sin necesidad de que te guste.
- Observar sin juzgar: Consiste en aprender a notar las sensaciones físicas o los pensamientos acelerados como eventos momentáneos, sin etiquetarlos como “problemas” o como algo que debes “eliminar” de inmediato.
Qué hacer cuando sientes ansiedad: 3 pasos para tu día a día
Si te preguntas qué hacer si tengo ansiedad, aquí tienes tres pasos prácticos basados en la flexibilidad psicológica:
- Reconocer sin juicio: En lugar de presionarte diciendo “tengo que calmarme ahora mismo”, identifica lo que ocurre en tu cuerpo (“aquí siento el nudo en el estómago” o «estoy teniendo pensamientos acelerados»).
- Darle un espacio: Respira y acepta que la incomodidad está presente temporalmente, sin intentar forzar a que desaparezca.
- Volver a tu rutina: Pregúntate qué es lo que estarías haciendo si no estuviera esta ansiedad. Enfócate en aquello que encuentres valioso y que puedas hacer a pesar de sentirte así.
Romper el ciclo del control no va a hacer que la ansiedad deje de aparecer mágicamente, pero sí te devuelve la capacidad que siempre tuviste: tomar acción hacia la vida que te importa.
Si te interesa aprender a como cambiar tu relación con la ansiedad, aquí puedes agendar una hora o contactarme. Estamos para ayudarte



